viernes, 5 de enero de 2018

THE INTELLIGENCE PARADOX. Why the intelligence choice isn´t always the smart one. SATHOSI KANAZAWA. John Willeys and Sons. 2012.




Al psicólogo evolucionista Sathosi Kanazawa no le faltan colegas que consideren su trabajo como mala ciencia y racista. Él, por su parte, atribuye esas acusaciones a la corrección política y a la censura. Se entienden las críticas si se sabe que Kanazawa ha escrito que las mujeres negras son menos atractivas que otras razas o que la pobreza africana se debe en parte al C.I más bajo de sus habitantes. Que hayan suprimido su blog en Psychological Today, que la London School of Economics le prohibiera escribir durante un año en revistas que no cuenten con revisiones anónimas y que un grupo de más de 60 psicólogos evolucionistas hayan publicado un manifiesto en la prensa afirmando que no es psicología evolucionista lo que él hace, no parece una “sentencia” demasiado severa en los tiempos “correctos” que vivimos. Kanazawa, sin embargo, tiene también defensores en su propio campo de trabajo. En respuesta a esa carta, un grupo internacional de 23 científicos, envió al Times Higher Education una carta defendiendo su trabajo, rechazando las afirmaciones de que hacía “mala ciencia” y la información errónea de que sus artículos no eran revisados, finalizando con una crítica a los procedimientos de los partidarios de la corrección política que denuncian en los medios lo que deberían criticar en las revistas de la especialidad:


Finalmente, creemos que el lugar apropiado para criticar los trabajos académicos, son las revistas en las que fueron publicados, no en cartas a la prensa, donde no pueden ser adecuadamente respondidas.

Este libro es una defensa de sus ideas y no se puede decir que se amilane ante sus críticos. Piensa, que hay dos falacias que debemos evitar: la falacia naturalista y la falacia moralista. La primera, que se debe a Hume y a G.E. Moore, es el “salto” del “es” al “debe ser”, la tendencia a pensar que lo natural es bueno, que lo que “es”, es lo que “debe ser”. La falacia moralista, se debe al microbiólogo de Harvard, Bernard Davis, y dice lo contrario: es el salto del “debe ser” al “es”. Los políticos conservadores tienen tendencia a pensar según la falacia naturalista (la naturaleza diseñó a las mujeres para dedicarse a la crianza de los niños y a los hombres para ser competitivos por lo que (salto) las mujeres deben estar en el hogar y dejar los negocios y la política a los hombres… Los políticos progresistas, tienden a pensar según la falacia moralista: como todos “deben” ser tratados como iguales no hay diferencias genéticas entre grupos de personas y los hombres y las mujeres son biológicamente idénticos. Para los “moralistas”, solo hay buena ciencia si el mensaje es políticamente correcto. Como la inmensa mayoría de los científicos sociales son progresistas, la falacia moralista ha supuesto un problema mucho mayor en las discusiones sobre psicología evolucionista que la falacia naturalista. La negación por los progresistas (left-wing) de ciertas verdades empíricas inconvenientes ha culminado, según Kanazawa, en la negación postmoderna de la objetividad científica. Los conservadores niegan a veces las verdades científicas (los creacionistas del cinturón bíblico americano) pero en las universidades americanas no hay creacionistas. Lo que si hay son, muchos postmodernistas que niegan la objetividad científica. Para Kazanawa, deben evitarse las dos falacias y eso se hace, no hablando jamás en ciencia del “debe ser” y sí del “es”. Hay a su juicio, dos únicos criterios legítimos para evaluar las ideas científicas: la lógica y la evidencia. Las críticas deben demostrar la inconsistencia lógica interna de unas ideas determinadas o refutarlas con evidencias científicas. Kanazawa, se considera un “fundamentalista científico” y reconoce que varias teorías suyas o de otros, tienen implicaciones inmorales, horribles, contrarias a los ideales y ofensivas para muchos, incluido él mismo, pero si se quiere solucionar los problemas sociales es necesario que estos sean evaluados correctamente sean cuales sean los resultados empíricos obtenidos. Si lo que afirmo está equivocado porque es ilógico o carece de credibilidad, si no es verdad, entonces, dice Kanazawa, el problema es mío; si lo que yo digo le ofende a usted, es su problema: Si la verdad ofende a las personas, es nuestro trabajo ofenderlas.
El primer capítulo es una precisa exposición de lo que es la Psicología Evolucionista y de la obligada defensa de la verdad aunque no coincida o sea contraria a lo que sería conveniente política o socialmente. Hay cuatro principios, según Kanazawa, para definir la Psicología Evolucionista:

1.- Las personas son animales. Que los seres humanos no son excepciones en la naturaleza sino parte de ella, llevó a los primeros psicólogos evolucionistas a aplicar las leyes de la evolución por selección natural y sexual a los seres humanos. Somos una más de las especies de simios en la naturaleza y como tales, obedecemos las leyes biológicas que establecen que la meta de todos los organismos vivientes es el éxito reproductivo. Todos los seres vivos están programados por la evolución para hacer tantas copias de sus genes como sea posible.

2.- No hay nada especial en el cerebro humano. Del mismo modo que millones de años de evolución han formado la mano o el páncreas para realizar ciertas funciones, ha modelado también el cerebro para que realice su función que es, resolver problemas adaptativos que ayuden a la supervivencia y reproducción de los humanos. El cerebro humano no es una excepción a las influencias de las fuerzas de la evolución.

3.- La naturaleza humana es innata. La psicología evolucionista no comparte la idea de la mente como una “tabula rasa” como suponen muchos científicos sociales. Como dijo William D. Hamilton, "la tabula de la naturaleza humana nunca fue rasa y está siendo leída ahora”.

4. La conducta humana es el producto de la naturaleza humana innata y del entorno. La enfermedad de Huntington es 100% genética y los factores externos no tienen ninguna relevancia pero no hay ningún rasgo del comportamiento humano que esté determinado al 100% por los genes y no hay ningún genetista que piense que la conducta humana lo esté. Los mismos genes pueden expresarse de modo diferente según el contexto pero en contraste con los genetistas, si hay científicos sociales que creen que la conducta humana está determinada al 100% por factores ambientales o culturales.
Kanazawa basa muchas de sus observaciones en su “Principio de la sabana” :

El cerebro humano tiene dificultades para comprender y tratar con entidades y situaciones que no existían en nuestro entorno ancestral.

Su libro es el resultado de unir este Principio evolutivo con sus ideas sobre la inteligencia general que define así:

Es la capacidad para razonar inductiva y deductivamente, pensar abstractamente, sintetizar información y aplicarla a nuevos dominios[1].

Para Kanazawa, la inteligencia general ha evolucionado como una adaptación para tratar con novedades evolutivas, con problemas inéditos no recurrentes. Para la psicología evolucionista, dice Kanazawa, la mente está constituida por módulos especializados en problemas específicos como el reconocimiento de caras o aprendizaje de la lengua materna entre otros muchos que han sido diseñados por la evolución para resolver problemas adaptativos. La aparición de la inteligencia general puede haber surgido para enfrentar problemas evolutivamente nuevos que no existieron durante el millón y medio de años que nuestros antepasados vivieron en una sabana estable en la que esa inteligencia general no era tan necesaria para afrontar la supervivencia como lo es en el ambiente rápidamente cambiante en el que vivimos desde hace 10.000 años. Su teoría afirma que los individuos más inteligentes son mejores que los menos inteligentes en resolver problemas solo cuando estos sean evolutivamente nuevos.
Hay, dice Kanazawa, muchos malentendidos sobre la inteligencia y  no pocos están motivados políticamente por equiparar erróneamente la inteligencia con la dignidad humana (human worth). La primera idea equivocada, según Kanazawa, es afirmar que los test que miden el CI están sesgados culturalmente contra ciertos grupos étnicos o clases sociales. Los científicos sociales asumen que todos los grupos étnicos son igualmente inteligentes porque son seres humanos igualmente dignos y si algunos de estos grupos tienen medias más bajas en los test es que estos test están sesgados culturalmente contra estos grupos. Hay evidentes diferencias entre negros y caucásicos en su presión arterial y entre hombres y mujeres en su peso pero nadie considera “racista” al esfingomanómetro o a la báscula del baño porque nadie equipara aparatos y diferencias con la dignidad humana. ¿Cuáles son las preguntas sesgadas culturalmente en el Test de Raven? se pregunta Kanazawa. Miden la capacidad de razonar y el sesgo es contra la incapacidad de razonar porque cociente intelectual e inteligencia no son la misma cosa; la tercera, que los test no son fiables; la cuarta, pensar que los genes no determinan la inteligencia, solo lo hace el entorno (educación y socialización).
La inteligencia tiene un innegable componente genético. Las experiencias tempranas influyen sobre la inteligencia del adulto pero lo hacen principalmente disminuyendo esa inteligencia no incrementándola. Enfermedades, lesiones, malnutrición y otras condiciones pueden impedir que los así afectados no desarrollen su potencial genético pero hay muy pocas experiencias infantiles que incrementen la inteligencia del adulto (Kanazawa no menciona ninguna). De modo paradójico, a medida que las naciones se vuelven más ricas, sanas e igualitarias, más, no menos importante, es el papel de los genes en la determinación de la inteligencia adulta. Cando el entorno se vuelve igualitario la varianza entre los individuos depende casi en exclusiva de los genes.
Basándose en el Principio de la sabana y en las ideas sobre la inteligencia general de Kanazawa, un peculiar psiquiatra evolucionista, Bruce.G. Charlton, propuso en 2009 en Medical Hypotheses una teoría sobre los que él llama, idiotas inteligentes (clever sillies)[2]. Kanazawa escribe en su libro:

Mientras que las personas más inteligentes pueden hacer muchas cosas mejor y de modo más eficiente que las menos inteligentes, hay muchas otras cosas que no pueden… las personas inteligentes tienden a fracasar cuando se trata de las cosas más importantes desde una perspectiva biológica… las personas inteligentes son solo buenas cuando se trata de hacer cosas que son relativamente nuevas en el curso de la evolución humana (pero) no son necesariamente buenas en hacer cosas que nuestros ancestros siempre han hecho como encontrar y mantener una pareja, ser padre o hacer amigos… las personas inteligentes no son buenas para hacer las cosas que son más importantes en la vida…

Estos Idiotas Inteligentes, en la terminología de Charlton, son personas definidas por sus altos niveles de inteligencia que son vistos por el resto de la población como portadores de ideas y conductas tontas en todo lo que no tenga que ver con su especialidad. El estereotipo del “sabio despistado o excéntrico” es el prototipo popular de una persona de talento en un dominio científico que carece de “sentido común” en todo lo que atañe al trato con otros seres humanos o con el mundo práctico. La inteligencia general no es sólo una habilidad cognitiva es también una disposición cognitiva, de tal modo, que un alto C.I tiende a ir acompañado de un tipo de personalidad distintiva que incluye la apertura a nuevas experiencias, es ilustrada, defiende valores políticos progresistas de izquierda y suele ser atea. Siguiendo las ideas de Kanazawa, Charlton sugiere que la explicación de esta asociación entre inteligencia y personalidad es que las personas con altos niveles de C.I tienden a usar con exceso la inteligencia general a la hora de resolver problemas cotidianos y a anular las formas instintivas y espontáneas de conductas evolutivas que podrían denominarse sentido común. El uso preferente del análisis abstracto es a menudo útil cuando tratamos con las varias novedades evolutivas que encontramos en las sociedades modernas pero no es útil para tratar con los problemas sociales y psicológicos para los que los humanos han desarrollado conductas adaptativas de dominio-específico y, dado que el sentido común, resultado de la evolución, usualmente produce respuestas correctas en el dominio social, eso implica que las personas más inteligentes cuando se trata de resolver problemas sociales tengan ideas más originales pero más estúpidas que las personas de inteligencia media y se comporten de modo inadaptado
Kazanawa comenta esta teoría de Charlton en el libro pero rechaza los términos clever y sillies como smart y stupid aunque comparta las demás ideas de la teoría. Charlton sugiere que los liberales y otras personas inteligentes son clever sillies porque aplican de modo incorrecto razonamientos lógicos abstractos a dominios sociales e interpersonales. La evolución nos ha dotado de respuestas eficaces a problemas familiares como la búsqueda de pareja, la paternidad, el intercambio social o las relaciones con otros. Todos estos mecanismos evolutivos componen lo que se llama sentido común. Todos tenemos sentido común sin embargo las personas inteligentes tienden a aplicar de modo erróneo sus habilidades lógicas y analíticas derivadas de su inteligencia general a dominios familiares para los que tenemos respuestas evolutivas.
A partir de su principio y de su propuesta sobre la inteligencia general Kanazawa dedica el resto del libro a aplicar estas ideas a dominios específicos según su intelligence paradox:  

Los individuos más inteligentes es más probable que adquieran y adopten preferencias y valores evolutivamente nuevos que no existían en el entorno ancestral… que los individuos menos inteligentes. En contraste la inteligencia general no tiene efectos en la adquisición y adopción de valores y preferencias evolutivamente familiares que existían en el entorno ancestral…

¿Por qué los liberales son más inteligentes que los conservadores?; ¿Por qué los ateos son más inteligentes que los religiosos?; ¿Por qué los homosexuales son más inteligentes que los heterosexuales?; ¿Por qué a las personas más inteligentes les gusta la música clásica?... ¿Por qué fuman y beben más? …
 No conviene fiarse mucho de la literalidad de los enunciados pues según las ideas de Kanazawa son más inteligentes en lo nuevo y más estúpidos en lo que no lo es que suele ser relevante evolutivamente.
Por ejemplo: Los liberales carecen de sentido común porque su inteligencia general lo anula. Piensan en situaciones donde se supone que deberían sentir. No es fácil definir lo que es el liberalismo. Kanazawa utiliza la versión americana actual: La preocupación genuina por el bienestar de personas no relacionadas genéticamente con nosotros y la disposición a contribuir con generosas aportaciones de recursos privados al bienestar de esas personas. En términos económicos eso se traduce en la defensa de impuestos altos y la transferencia de esos impuestos hacia programas sociales. Los conservadores son igualitarios: creen en la igualdad de oportunidades y no se sienten muy preocupados por los resultados siempre que esté garantizada la igualdad de oportunidades. Su igualdad, es meritocrática. Los liberales creen en la igualdad de resultados más que en la igualdad de oportunidades y procuran poner los medios necesarios para conseguirlo. En términos evolutivos el liberalismo es una novedad. Los humanos estamos diseñados para ser altruistas con los relacionados genéticamente, con nosotros, familiares, amigos y aliados con los que nos relacionamos pero no con extraños con los que es posible que nunca nos encontrmos. Nuestros ancestros (y los grupos de cazadores-recolectores que aún subsisten), vivían en bandas de 150 individuos genéticamente relacionados y no hay evidencia actual ni del pasado de que compartiesen sus recursos con miembros de otras tribus. El liberalismo es una novedad evolutiva, como el fumar, el beber, el ateísmo, el vegetarianismo o la música clásica o en general, la música instrumental ya que los cantos no son novedades evolutivas. Las personas dotadas de una gran inteligencia general son excelentes médicos, astronautas, físicos o violinistas, porque todas estas profesiones son novedades evolutivas pero, dice Kanazawa, son cosas poco importantes en la vida. No son relevantes a la hora de ser o tener buenos amigos o ser buenos padres, cosas que nuestros ancestros hicieron de modo eficiente durante los cientos de miles de años de vida en la sabana. Son idiotas inteligentes capaces de grandes logros en lo evolutivamente nuevo que se comportan estúpidamente en lo biológica y evolutivamente importante.
En fin. No es un resumen muy brillante pero supongo que bastará para que despierte la curiosidad y el deseo de leer este libro. Hay en él, como se ve, muchas cosas discutibles y quizás sesgadas en este libro pero leer a Kanazawa, por irritantes que puedan ser no pocas de sus afirmaciones, tiene una consecuencia relevante aunque él no la buscara. Se aprenden muchas cosas intentando refutarlo. Muy pocas, (y malas) condenándolo o ignorándolo.          





[1]Hay un problema de traducción entre dos términos que Kanazawa diferencia pero que con frecuencia se utilizan como iguales: Smart e intelligence. Intelligence es algo con lo que nacemos; Smart (usado como inteligencia) es algo que aprendemos. Si estudiamos, nos volvemos más “smart”. Podríamos traducirlo quizás por "listo" en algún contexto, “eficaz o eficiente” en otros.

[2]Hay un excelente resumen de Eduardo Zugasti sobre esta hipótesis en su blogE

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